De acuerdo con las estadísticas el riesgo público(tránsito y violencia) se configura como uno de los principales factores que influyen en la generación de eventos mortales en la población trabajadora del país.

Las mismas investigaciones señalan que si bien es cierto que la connotación “público” quiere decir que todos estamos expuestos a distintas situaciones, es un mito que no se pueda intervenir.

Desde la gestión administrativa sí se pueden emprender estrategias para disminuir la vulnerabilidad que se presenta por fuera de las instalaciones de las empresas, asociadas a tránsito y violencia, en especial de aquellos trabajadores que se encuentran en jornada o funciones laborales.
Análisis y procedimientos

El 58% de las investigaciones de eventos mortales señalan que la vulnerabilidad de los trabajadores que resultaron afectados, sí se pudo haber reducido desde los análisis y parametrización de procedimientos de trabajo seguros. En el tema específico de riesgo público, por ejemplo:
Violencia

Diseñando rutas y horarios seguros para los vehículos de la compañía.

Retirándoles el rol de recaudadores de dinero a los conductores y distribuidores de zonas riesgo.

Capacitando al personal en comportamientos seguros para áreas donde predominen delitos callejeros, por ejemplo, la preferencia del uso de celulares y accesorios de baja gama.

Entregándole a los conductores vales para combustible en vez de dinero en efectivo.



Tránsito

Estableciendo tiempos reales de desplazamiento, incluyendo en ellos espacios para congestiones viales y disminución de velocidad por lluvia.

Evitando políticas de tiempos record de entregas.

Instalando sistemas de seguimiento satelital que midan la velocidad en tiempo real.

Entrenando a los conductores en técnicas de conducción defensiva, por ejemplo, como actuar de la manera más segura ante un vehículo que venga en contravía (un caso que se presenta con frecuencia).



En otras palabras, disminuir los índices de violencia o de riesgos de tránsito en el país, es una situación que se sale del control de las empresas, pero reducir la vulnerabilidad del personal sí es una acción que se puede lograr desde los análisis minuciosos, “reales” y parametrizados de procedimientos.

Seguridad fuera del trabajo

Las investigaciones de eventos mortales, nos dicen que las compañías del país deben trabajar más en los controles de comunicación que tienen con el personal que se está desempeñando por fuera de las instalaciones de la compañía, por ejemplo:

Establecer unos tiempos mínimos de reporte y comunicación favorece la toma decisiones a tiempo para el rediseño de una ruta más segura, el envío de personal de apoyo o la cancelación de una visita comercial, entre muchas más situaciones. Una pregunta que recurrentemente se queda sin respuesta en investigación de eventos mortales es, ¿Cuándo fue la última vez que tuvo comunicación con el empleado?

De la misma manera, las empresas deben avanzar en el reconocimiento de las situaciones particulares de violencia que se presentan en los sitios de residencia del personal, buscando ofrecerles una protección más integral desde sus alcances administrativos, por ejemplo:

Ajustar los turnos del personal que habita en barrios donde existan “fronteras invisibles” o “toques de queda” ilegales después de determinadas horas del día.



En materia de riesgo público, ubicarse, pensar y actuar un paso antes de los factores desencadenantes de eventos mortales, es un paso inamovible que se debe dar desde la gestión administrativa de la salud y la seguridad laboral y extralaboral.